Mientras sus labios estén rojos

Ahí estaba ella, con su largo y elegante vestido rojo de corsé que hacían resaltar su figura de diosa, todos los hombres la deseaban y todas las mujeres la envidiaban.

Me hipnotizaba su forma tan delicada en la que tocaba su violín, se le veía tan inspirada, era sorprendente el dominio que ejercía sobre el violín, no recuerdo haber visto a alguien tocarlo de la forma tan especial en que ella lo hacía, ella era el centro de atención. Toco unas dos canciones más y luego bajó del escenario tan extenso en el que se encontraba.

Yo… La estaba pasando de maravilla hablando con toda clase de personas y entre ratos bebía un poco de güisqui con unos amigos míos mientras hablábamos de la vida. La música que recorría todo el lugar hacía que los hombres sacaran a bailar a las damiselas y yo seguía con mis tragos y mientras miraba todo a mi alrededor la vi a ella, con un andar tan único y elegante y desaparece al pasar la puerta que conducía a la salida, me quedé en mi lugar por unos minutos pero luego me decidí por ir tras ella. No sé que era eso que me atraía de ella, era algo más de su belleza, en eso si estaba totalmente seguro…

Cuando salgo la veo a lo lejos frente al lago, la única luz presente era la de la luna y ella tan calmada sentada en la grama, su cabello castaño cobraba movimiento gracias a la brisa fría de esta noche. Voy dando pasos suaves y trato de no hacer ruido alguno pero ella de igual forma notó mi presencia y se me quedó mirando, sus ojos brillaban y yo simplemente no podía articular palabras.

-Hola extraño… -Su voz era tan suave, era música para mis oídos. Me sentía nervioso, seguí paralizado frente a ella.- ¿Por qué no te sientas a mi lado, ya que estas aquí?- Hice caso a su llamado y me senté a su lado, fije mi vista hacia el lago y sentía sus ojos clavados en mí, es entonces cuando volteo a mirarla y veo su calida sonrisa dibujarse en su rostro, al parecer no le importaba la compañía de un completo extraño, al contrario.- ¿cómo te llamas?- Preguntó ella.- Demetrio ¿y tú hermosa damisela?.- A lo que ella sonrió silenciosamente a mi pregunta.- Leonor, mucho gusto.- El gusto es mió.- Dije.

Ahí nos quedamos toda la noche charlando sobre nuestras vidas, reíamos y también cantábamos, la estaba pasando muy bien con ella. Hubo un momento en el cual cruzamos las miradas y nadie decía nada, poco a poco nuestras caras quedaban a escasos centímetros, mi miraba iba de sus ojos a su boca, tenía esos carnosos labios pintados de un ligero color rojo sangre. No aguanté más y mis labios estaban besando sus labios, ella correspondió a mi beso y así estábamos por un largo rato, ella coloco su mano en mi cuello y las mías en mi cintura, luego nos despegamos y nos quedamos mirando, ella sonreía y claro, yo también. ¡Fue la mejor noche de mi vida!, estaba enamorado, locamente enamorado y aunque suena loco, deseaba pasar el resto de mis días con ella, admirando su belleza y besando sus labios mientras sus labios eran rojos.

El sol iba saliendo, era de seguro el mejor amanecer que habíamos presenciado y para mi desgracia era el momento de que mi fantasía se esfumara. Ella tristemente me dijo que tenía que irse y yo la verdad no quería dejarla ir.- Lo siento Demetrio, pero me tengo que ir ya.- ¡No Leonor!, no quiero que te vayas, ¡por favor, quédate conmigo!- No puedo Demetrio, de verdad, que más quisiera que quedarme contigo pero no puedo.- Seguido de esto me besó de la forma más dulce y delicada posible, a lo cual correspondí de inmediato, era casi cómo si fuera el último beso que nos daríamos, un beso de despedida.- Cuando nuestros labios se separaron ella se levanto y dio media vuelta, entonces al reaccionar le agarré el brazo y ella volteó y me miró.- ¡Te amo Leonor!- Yo también te amo Demetrio, siempre te recordaré.- Al culminar la frase lo hizo con su mejor sonrisa y se fue corriendo, me quedé ahí sentado, mi cabeza era una laguna de pensamientos locos.

15 años después. “Desde aquel momento, jamás volví a saber de ella. Lo único que sé es que después de 15 años aún la amo. Nunca amé a alguien de la forma en que la amé a ella. Su rostro estará en mi mente por el resto de mis días, hasta mi muerte.”



Acá les dejo una historia que escribí el día de los enamorados.
Espero que les guste a ustedes tanto cómo me gustó a mi hacerla.
Un beso ♥



5 comentarios:

σяαηgεℓ мαηυεℓ dijo...

Sabes que me encanto este! Que creo en ti, te apoyo, te quiero, te admiro <3

AnDRóMeDa dijo...

Buenisimo :)
Muy romántico y hermoso. Un perfecto relato para el día de los enamorados.
Cuidate, un gusto leerte!

http://elviejobahul.blogspot.com/ dijo...

Muy bonito! =) Gracias por tu comentario! Yo también te sigo :))

Ondina dijo...

La leo escuchando Mark the Knife con Pedro Kóminik, ideal para quienes estamos enamorados, como yo en este caso. Gracias por pasearte por mi blog. Un beso :)

Doamna care plânge dijo...

Es hiper romantico y dulce .. nunca dejes de escribir..........................................................

La verdad es que:

Es tan corto el amor y tan largo el olvido ...